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Presos sin delito 19/11/2009

 

Presos sin delito. Los inmigrantes sin papeles que detiene la policía pierden su libertad hasta 40 días a la espera de su deportación en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche.

Los que pasan por allí lo describen como una prisión hacinada donde "nos maltratan" y ven su salud minada. "Por favor, sáquenme de aquí. Esto es un infierno, peor que una cárcel", dice por teléfono una de las internas.

El informe Voces desde y contra los centros de internamiento recoge al menos 40 conversaciones entre las ONG Ferrocarril Clandestino, SOS Racismo y Médicos del Mundo e internos del CIE que detallan maltratos, instalaciones insalubres e indefensión. El CIE depende del Ministerio del Interior, que no hace comentarios sobre él.

Personas sin nombre

Los internos del CIE pierden su nombre. Se convierten en números. Las visitas preguntan por un guarismo. Dentro, "es un agujero con seis celdas" cuenta Rosario. "Vivimos tantos que parecemos empaquetados. Dormimos unos encima de otros", describe María.

A esto se añaden malas condiciones de salubridad: "Hay filtraciones en los baños; el comedor está inundado", cuenta María, retenida en 2007. "Una vez se le cayó el techo en la cabeza a uno" se queja Cristian. También dicen no poder usar el baño "entre medianoche y las ocho". "Hasta fumigan con nosotros dentro", dice María.

"Psicológicamente te matan, tú ya bajas la mirada", aseguraba Mónica en 2008. "Ahí insultan todo el tiempo", relataba Miriam en enero. "A los suramericamos y los marroquíes les pegan todo el rato", atestigua Johnny, de Nigeria. No faltan castigos "en celdas de aislamiento". Ricardo cuenta de un compañero: "Le dieron una semana en un calabozo oscuro. Dice que ni comía".

“VIVO PENDIENTE DE QUE NO ME COJAN”

Mustafá es senegalés, tiene 22 años. Llegó a España en 2006, sin papeles. El verano pasado lo agarraron y pasó 37 días en el CIE, a tres del máximo legal. No pudieron deportarle así que salió a la calle. Con la reforma de la ley de Extranjería revisada ayer por el Senado, podría pasarse hasta 60 días. "Vivo pendiente de que me cojan y me metan otra vez allí". La ley prevé que el internamiento se pueda repetir cada seis meses. "No es un sitio para vivir", dice. "Te pueden pegar, te pueden insultar...", se queja en voz baja. Las ONG acusan de "opaco" el funcionamiento del CIE (que arrancó en 2005). La ley reformada permitirá que estas instituciones entren en el centro a observar. "Pero abogamos por su desaparición".

 

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