Por Isabelle Ligner (AFP) – PARÍS —Numerosos inmigrantes, duramente afectados por la crisis, deben disminuir el monto de los fondos que envían a su país de origen o apretarse el cinturón para "salvar las apariencias" y seguir mandando sumas que a menudo son vitales para sus parientes.Manuela Celedón, una mexicana de 42 años que vive y trabaja desde hace 20 en Saint Denis, cerca de París, se
